jueves, 25 de mayo de 2017

La Hipérbole del Maletín ~ Josep Lluís Mestres

¡Buenas Lectores!
Hoy os traigo una reseña de mi primera colaboración con un autor independiente, lo primero tengo que dar las gracias a Josep por ponerse en contacto conmigo y poder leer su novela, como ya le dije a él la reseña va a ser desde mi punto de vista y con todo el respeto del mundo hacia su trabajo, toda crítica que pueda tener es constructiva.
No es un género que me llame la atención pero al ser novata con un blog recién abierto y ser el primer autor en ponerse en contacto conmigo a escasos días de la apertura, tuve que decir "si" para hacer la reseña. No me arrepiento de colaborar con autores noveles ya que todos merecemos una oportunidad y sea bueno o malo todo libro si no le das la ocasión de sorprenderte pues no sabes lo que te vas a encontrar.
No me enrollo más y os dejo con la reseña y una pequeña entrevista que le hice a Josep y que tan amablemente contestó.

La Hipérbole del Maletín
Autor/a: Josep Lluís Mestres
Editorial: Bubok
Páginas: 288
Precio: 3,30€ (Ebook)
Valoración:

~Sinopsis:

Mateo Lamata es ingresado es una casa de convalecencia, en la parte alta de Barcelona, a causa de un fuerte golpe. Tras una mala noche repleta de pesadillas, al día siguiente es examinado por el doctor Nicolás Ferreira, con la intención de darle el alta. Pero la historia de lo que sucedió la noche en cuestión, no concuerda: no coincide el número de habitación en la que dice alojarse, ni el lugar en donde se le encontró inconsciente, ni el cadáver que dice haber visto... El doctor intenta sacar hierro a la cuestión y lo atribuye todo al golpe, sin embargo le pregunta sobre un maletín del que Mateo no dejaba de hablar en sueños. Cuando es dado de alta, vuelve al hotel y, a partir de ese momento, la trama se desarrolla a un ritmo trepidante, con personajes que aparecen y desaparecen, llamadas de teléfono intrigantes y cadáveres sembrando el rastro de un maletín del que todos parecen saber algo o nada, pero que todos buscan. Todo se complica y, cada paso, es una espiral que se estrecha lentamente alrededor del personaje de Mateo Lamata. 

El relato La hipérbole del maletín resultó ganadora del Concurso Internacional de Novela Breve, una narración que encierra al lector en una historia donde la mentira y el juego campa a sus anchas, donde no hay buenos ni malos, ni siquiera policías. La ciudad de Barcelona se convierte en un tablero de ajedrez, en otro personaje compulsivo repleto de tensión.
~Opinión Personal:

Bueno como ya dije no es un género que especialmente me guste, pero al leer la sinopsis le di una oportunidad. Al empezar a leer te das cuenta que el autor maneja el idioma ampliamente y sus expresiones menos conocidas haciendo una lectura más coloquial.
La historia al ser un relato corto se centra en Mateo Lamata un hombre de 45 años que aparece en un hospital tras recibir un fuerte golpe en la cabeza, también entra en escena un médico apellidado Herrera el cual le formula varias preguntas y se centra sobretodo en un maletín que Mateo desconoce y solo se acuerda del cuerpo de un cadáver y el golpe que recibió en la cabeza.

He de decir que debes de estar muy atento a lo que lees ya que es muy fácil de perder el hilo, yo por ejemplo pensaba que el médico Herrera al formular esas preguntas era más bien un detective que un médico hasta más adelante, e incluso muchas veces no sabía quien estaba hablando por lo que tenía que releer el texto.
El autor se centra en relatar muy bien los escenarios dándoles pomposidad con su forma de relatar, pero sin embargo deja en vilo las emociones de los personajes haciéndolos un poco planos y no consigue que te puedas identificar con alguno de ellos o simplemente poder sentir sus emociones o su psicología. Hay un montón de personajes secundarios llenos de misterio e intriga entre los que se puede destacar a Silvia, Raquel la mujer de Mateo, Herrera entre otros que darán su qué a lo largo de la historia.
También los capítulos son muy cortitos por lo  que entre tanta descripción del lugar, los personajes, ect, solo deja margen a poquitas cosas importantes y como en cada capítulo cambia de lugar pude hacer que te pierdas un poco al leer.

Conforme vas leyendo te entra la curiosidad de como acabará la historia y el final es inesperado aunque me costó un poco entenderlo, pero pese a ser abierto fue un buen final.
En conclusión, es una lectura con la que no me siento muy a gusto con ella, tanto por la temática como por la forma de relatar, por lo que no la veo una lectura para público juvenil sino para gente más adulta y que le guste los relatos cortos. Yo por ejemplo al leer se me pasaba por la cabeza como público idóneo para este relato, un hombre adulto sentado en su sillón con el libro en una mano y la pipa en otra, no una persona joven. Pero bueno, si os gusta la temática y los relatos cortos es una buena lectura para echar la tarde.

~Entrevista al Autor:


¿Cómo fue tu primer contacto con la escritura?


Te hará gracia pero este tipo de preguntas me da miedo. Te lo digo de verdad. Es parecido a cuando me preguntaron ¿Qué es poesía? Y me quede completamente callado. Son preguntas que me dejan en blanco. A mí me gustaría responderte: Desde siempre, a los nueve años ya andaba emborronando hojas, y recuerdo que, un año después, escribí mi primer endecasílabo. En casa teníamos una enorme biblioteca con cientos de libros que yo miraba con mucha atención… Pero nada de esto sería cierto. A los 9 años yo leía los tebeos de la época, jugaba, iba a la escuela, y poco más. Debía tener doce o trece años cuando leí mi primer libro. Era de Enid Blyton, concretamente de la colección de “Los cinco”. Por aquel entonces no había mucha literatura juvenil. Cuando terminé con Enid Blyton, salté a los de aventuras cómo: La llamada de la selva, Las aventuras de Tom Sawyer, La isla del tesoro, Robinson Crusoe, Lord Jim, La vuelta al mundo en ochenta días, etc. Esto lo mezclaba con los best sellers de aquel entonces, más los libros que me obligaban a leer en la escuela: El Cantar del Mio Cid, La vida del Buscón, El libro del buen amor, El lazarillo de Tormes, El alcalde de Zalamea, La celestina, o Zalacaín el aventurero. Si me permites, te diré que siempre me ha parecido una salvajada imponer la lectura de Rinconete y Cortadillo a un chaval de quince años. Leer es como el ajedrez, se enseña haciéndolo agradable y divertido. Pero vayamos a la pregunta en concreto, mi contacto con la escritura. No recuerdo cómo, entré en el terreno de la poesía, lo que recuerdo perfectamente es que, antes de cumplir los 18, conseguí publicar un poema en una revista literaria que se llamaba Punto y Coma. Y seguí experimentando con diversas formas de ver un poema. Debía tener veinticinco años cuando había publicado dos libritos, nada importante, de poemas. No te digo los títulos porque ahora me arrepiento de ello. Lo digo muy en serio. Son para tirarlos directamente a la papelera. La poesía requiere muchísimo trabajo. No es simplemente plasmar un bello sentimiento, como por ejemplo, el amor. Se trata de plasmar una imagen que te llegue a ti directamente. Y te aseguro, que esto, no es nada fácil. Luego intenté trabajar el cuento, pero me di cuenta que era un desastre. Tenía buenas ideas pero no sabía plasmarlas. Por eso, antes de cumplir los 30, entré en el Taller de Creación Literaria de Eduardo Lázaro Covadlo. Creo que eso fue el principio de todo. Con Lázaro aprendía nuevas formas de plasmar las ideas, a utilizar los puntos y seguidos para cambiar el ritmo de la narración, a economizar las palabras: si algo lo puedo decir en tres palabras ¿para qué vas a utilizar tres hojas?. Aprendí a describir a los personajes en pocas palabras, casi como si estuviera escribiendo un Haiku pero, sin embargo, que al lector le llegase una descripción precisa del personaje en cuestión. Creo que lo más importante, la gran regla matemática de la literatura, es: todo lo que no suma, resta. Todos hemos leído novelas que, al finalizar, hemos dicho: si hubiese tenido cincuenta páginas menos hubiese estado mucho mejor. Personalmente muchas veces. Es igual que una película, la mayoría de las veces, si el argumento es bueno, gana en intensidad si la acortas quince minutos. Pero sobre todo aprendí algo con Lázaro Covadlo: a corregir, volver a corregir, a guardar los escritos en un cajón un par de meses, y volverlos a corregir. A no estar nunca satisfecho, a superarlo, y ante todo, a publicar con prisas. Esa celeridad que tienen muchos por publicar cualquier cosa que han escrito, creo que es una gran equivocación. Y los cuentos que escribía solia mandarlos a diferentes concursos literarios, y muchos fueron premiados. Concretamente, el libro que tienes en tus manos, La hipérbole del maletín, recibió el premio Internacional de Novela Breve. Un trabajo duro que dio su recompensa. 


¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?


¿Te refieres a ser escritor? No, en absoluto. Tampoco hubo ninguna situación o desencadenante en particular. Por lo menos que yo recuerde. Simplemente surgió, y yo mantuve la constancia. 


¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento es ideal?


Particularmente me gusta escribir a primera hora de la mañana, a eso de las cinco o las seis. Todo el trabajo creativo, ya sea escribir un libro, una crítica cinematográfica o un articulo, suelo hacerlo nada más levantarme. Me acostumbré a levantarme muy pronto cuando era estudiante. En la época de los exámenes mis compañeros se quedaban hasta altas horas hincando los codos. Yo lo intenté un par de veces, pero a la hora del examen, era incapaz de hilvanar una frase coherente. Entonces probé lo contrario: irme a dormir temprano y levantarme a primera hora. Comprobé que retenía todo lo leído, y además, aprovechaba más el día. 


¿En qué lugar te gusta escribir?


Por las mañanas trabajo en un pequeño despacho, con un ordenador de sobremesa. Por la tarde, después de comer, pongo el portátil sobre la mesa del comedor, ya que el trabajo es mucho más liviano. Más que nada me dedico a responder correos y a preparar los quehaceres de la mañana siguiente. Me refiero a tener en orden todos los apuntes, notas, y demás cosas. Todo el trabajo de creación lo realizo a primera hora de la mañana.


¿Cómo es tu lugar de trabajo?


Como te he dicho anteriormente, suelo trabajar en un pequeño despacho, una habitación de un poco más 3 metros de largo por 1 metro y 70 centímetros de ancho. Compré una tabla de madera y dos caballetes, y esto es mi mesa. Vaya, que la mesa ocupa de punta a punta el despacho. Necesito espacio para el ordenador de sobremesa, la impresora, una encuadernadora, y cientos de pequeños papeles con anotaciones. No soy desordenado, simplemente tengo mi propio orden. Buenos, también tengo una pequeña librería atestada de carpetas. La gran librería la tengo en una segunda residencia, en un pueblo cerca de Lleida. Allí tengo hasta colecciones de libros de todos los autores, pero en mi casa de Barcelona es imposible: no tengo sitio. Por eso leo muchos libros en formato electrónico: ocupan menos y no nos cargamos tantos árboles 

¿Cómo surgió la idea del libro y en qué te basaste para escribirlo?

Bueno, eso ya es un poco más complicado, me refiero a que es un punto de vista muy personal. Siempre había deseado escribir una novela de misterio, pero diferente. Con esto me refiero a que la trama no iba a ser la de siempre: el típico policía o detective que investiga un crimen. De eso nada. En España tenemos magníficos escritores de novela negra: Juan Madrid, Francisco González Ledesma, Andreu Martín, Lorenza Silva, Alicia Giménez Bartlett, José María Guelbenzu, Dolores Redondo, Ramón Palomar, Marta Sanz, David Torres, sin olvidarnos del gran Manuel Vázquez Montalbán. Y ya tienen relevo en los nombres de Víctor del Árbol, Carlos Zanón, Rosa Ribes, y otros que en este momento no recuerdo. Me refiero a la nueva generación Noir. Y eso que solo te he nombrado a los autores españoles. Si continuamos con los norteamericanos, franceses, suecos y demás, no terminaríamos nunca. La pregunta que me hice era: ¿es necesario crear otro detective y hacer una saga tipo Sherlock Holmes? La respuesta la obtuve al instante: No, para nada. Y trabajé en algo totalmente distinto y surgió La hipérbole del maletín. Tiene 70 páginas ¿y qué? Bartleby, el escribiente tiene 69, y es una de las grandes obras de la literatura. El número de páginas no significa absolutamente nada. En segundo lugar, tenía que conseguir atrapar al lector desde la primera página. Eso es indispensable. De lo contrario lo había perdido para siempre.


¿Estás leyendo algún libro en estos momentos?


Diariamente leo un poco antes de ir a dormir. No solo leo a grandes escritores, sino también a mis contemporáneos. Me refiero a ese libro que alguien, en este preciso momento, está subiendo en Amazón. Puedes estar segura que, tarde o temprano, estará en mis manos. Es la única forma de tomar el pulso a la literatura de rabiosa actualidad. Muchas veces tengo la sensación de que todo el mundo está demasiado ocupado escribiendo, y no tiene tiempo para leer al vecino. Eso es una gran equivocación, además de un imperdonable error. El último libro que leí y que me gustó muchísimo fue Vestido de novia de Pierre Lemaitre. Hoy mismo empezaré Irène, del mismo autor.


¿Cuáles son tus autores preferidos?


Si lo pienso fríamente, la verdad es que, la mayoría, son americanos, escritores de cuentos, y están muertos. No te rías pero es así de crudo. Veamos, empezaría por John Cheever, J.D. Salinger, Raymond Carver, Truman Capote, Charles Bukowski, Roald Dahl y muchos otros. Nombro estos ya que son los que leía cuando estudiaba en el Taller de Creación Literaria. ¿Vivos? Richard Ford o el inglés Ian Mcewan. ¿Qué escriban en castellano? Indudablemente a los maestros Jorge Luis Borges y Julio Cortazar. Y ya que los nombro les dirá que, del primero, no se queden simplemente con la narrativa, sino que se adentren en su poesía. Del segundo, no se lean simplemente Rayuela. Lean sus narraciones cortas. Son indispensables. Por ejemplo: El perseguidor. 


¿Qué autores recomendarías leer?


Esto depende de tantas cosas que nunca me atrevo a recomendar autores, ni siquiera libros. Para un adolescente (y no tan adolescente) aconsejaría El guardián entre el centeno, pero para los adultos todo depende de los gustos. He nombrado a muchos escritores, y con ellos se puede disfrutar de la lectura. ¿Dónde lee? ¿En el metro o en el autobús? Lo digo porque si se adentra con los textos de Jorge Luis Borges, lo mejor es estar en casa, sentado cómodamente en un sillón, y con mucho tiempo para disfrutar.


¿Qué género literario te gusta más para escribir? ¿Y para leer?


Poesía y narraciones cortas. No me cabe duda que es lo más difícil. En la poesía hay todo un trabajo de transformación para expresar el sentimiento en sí. La narración corta precisa de muchas correcciones, ya que tiene que estar perfecta. Una simple palabra fuera de lugar, y todo se hunde como un castillo de naipes.


Y, por último, ¿Estás sumergido en algún proyecto nuevo?


Bueno, hace unos meses he terminado una novela que tiene unas 243 páginas. Tenía muchas más pero apliqué la fórmula matemática de “todo lo que no suma, resta” y empecé a talar páginas que me sobraban. La corregí y me la corrigieron (mi esposa es correctora), y empezará a pasearse por algunos premios. Si no gana, no pasa nada. ¿Gana algún premio literario? Perfecto. Seamos sinceros, a nadie le amarga un dulce y, además, eso significa algún dinero. Yo tengo otras cosas para publicar, como libros de poemas y narraciones cortas. Si encuentro alguna editorial, el próximo año me gustaría publicar un volumen de poemas. Ya veremos. Esto es hablar por hablar. Cuando llegue el momento, ya decidiré. En cuanto a tu pregunta, y ciñéndome a ella, puedo decir que estoy pensando en una nueva novela, pero puedo cambiar de opinión en cualquier momento. Antes de sentarme a escribir, tengo que tener las cosas muy claras. Para empezar a escribir una novela que puede deshincharse a la mitad, o ser previsible, o con una trama que ya se ha escrito anteriormente, no vale la pena perder el tiempo.


4 comentarios:

  1. Yo hace poco que lo leí y me gustó mucho. No soy crítico ni nada de eso, pero el libro está muy bien escrito. No había leído ninguna entrevista del autor, así que felicidades por tu trabajo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegro que te gustase ^^

      Eliminar
  2. Este escritor escribe muy bien, algunas veces demasiado. Me explico. No es un libro para leer en el autobús, nada de eso. Como dices hay que sentarse comodamente en un sillón y no perderse ni una linea. Hay que estar muy atento a todas las palabras, y sin embargo, es buenísimo. De lo mejor que me he comprado últimamente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro, si lo lees en transporte público y demás pierdes fácilmente el hilo de la historia jajaja
      Me alegro que te gustase ^^
      un saludo!

      Eliminar